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domingo, 19 de marzo de 2017

Mi perfecto viaje a Japón: Día 8 (Tokio)

Día 1: Vuelos y Osaka
Día 2: Osaka, Nara y Kioto
Día 3: Kioto y maico plan
Día 4: Kioto y Gion Corner 
Día 5:  Magome, Tsumago, Takayama y onsen y kabuki
Día 6: Shirakawago 
Día 7: Monte Fuji y Tokio

El desayuno genial en cuanto a dulces (una delicia) y regular en cuanto a bebidas: no solo no había cosas chocolateadas, ¡ni siquiera tenían leche calentita!
Salimos prontito hacia el templo de Sensoji, que es muy interesante y muy grande, con inmensos farolillos colgados en varias partes. Además, tiene una calle comercial larguísima. Tuvimos la suerte de encontrarnos con una especie de ritual en el que había gente famosa y algunas geishas que hicieron una especie de procesión desde el portón principal hasta el templo, aunque hay que reconocer que fue molesto en ocasiones porque no se podía pasar de un lado a otro.

Pude comprarme un marcapáginas antes de salir en dirección a la bahía de Tokio, donde nos esperaba un famoso gunzan gigante, otra cosa en la que hemos tenido suerte porque se va a desmantelar dentro de unos días. 
También vimos una robot increíblemente humana que hacía de recepcionista en un centro comercial; si no fuera porque cuando hablaba se notaba raro (y al cantar ni os cuento) parecería una persona de verdad. Daba un poco de yuyu. Por la zona también había una estatua de la libertad, réplica de la que está en Francia, que a su vez es réplica de la que está en Estados Unidos.
gunza, recepcionista robot y estatua de la libertad nipona
Después cogimos un barco desde el que pudimos ver toda la bahía y llegamos a la zona de Ginza (donde están las grandes marcas caras), donde tomamos una deliciosa comida y nos despedimos, porque fue la última actividad que hicimos juntos todos los del Tour.
Después, ya por mi cuenta, bajé andando hasta el Palacio Imperial, del que apenas se puede ver nada y en cuyos jardines más importantes tampoco pude entrar, imagino que por algún evento. Al menos, encontré algunos cerezos en flor, aunque no era época.

Tras eso fui en busca de la estación de Tokio, debajo de la cual está character Street, en un intento fallido de seguir buscando la figurita y una mochila de Mokona que tampoco encontré por ningún lado.
Luego cogí el metro hasta el hotel porque quería organizar todo, ya que los dos días siguientes iban a ser moviditos: el primero por ser libre y el segundo porque tenía que levantarme a las tantas de la mañana para ir al aeropuerto.

Extra tips y curiosidades

escaparate de restaurante
En buena parte de los restaurantes, en el escaparate, hay una reproducción de plástico de los platos que ofrecen con sus respectivos precios. Sigues sin saber qué lleva la mitad de las cosas, pero al menos sabes a lo que te enfrentas y el aspecto que tendrá lo que te sirvan.
Además, el agua de Japón es perfectamente potable, así que no tienes que andar comprando botellas a cada rato y en los restaurantes suelen poner agua del grifo sin cargo. Aunque, si necesitas botellas, tienes máquinas expendedoras por todas partes.
Día 9: Tokio y vuelta 
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