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miércoles, 30 de diciembre de 2015

El viernes 8 de enero, tienes una cita conmigo...

... a las 19:00 en la librería El olor de la lluvia, que está en la Calle de las Maldonadas, 6, junto al metro La Latina, en pleno centro de Madrid. ¡No te lo pierdas!

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martes, 29 de diciembre de 2015

Aviso importante

Muchos os habréis dado cuenta del bajón de seguidores en la blogosfera, debido a que han eliminado perfiles inactivos. Por suerte (creo, porque no me fijo mucho en esas cosas) vosotros sois seguidores de verdad y creo que no ha habido demasiado bajón en el blog. Pero, según me he enterado en Sintonía literaria, lo peor está por llegar. Y es que, a partir del 11 de enero, solo se podrá seguir el blog a través del gadget de seguidores de blogger si tienes una cuenta de google. Eso significa que SI NO TENÉIS CUENTA DE GOOGLE/BLOGGER, DEJARÉIS DE RECIBIR ENTRADAS NUEVAS DE ESTE BLOG.
¿Cómo podéis evitar eso y seguir recibiendo vuestras entradas? Lo que quiere google al hacer esta cabronada es que os hagáis una cuenta en su plataforma, pero tenéis otras opciones:
Lo mejor es seguirme a través de un feed:
Los que, como yo, tengáis un feed como feedly, solo tenéis que meter la dirección del blog en la cajetilla correspondiente. Lo malo es que de este modo no puedo comprobarlo si hago algún sorteo o algo así, de modo que no lo contabilizaría.
En cualquier caso, estos feeds son muy cómodos, así que os los recomiendo.
A través de Bloglovin:
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Este botón está en casi todas las entradas junto al de facebook. Os redirigirá a la página del blog en esa plataforma. Y esto sí que lo puedo contabilizar para sorteos.
A través de la opción Seguir por e-mail:
También está en la barra lateral, aunque al igual que lo del feed no puedo (no sé) comprobarlo si se hace algún sorteo, así que no lo contabilizaría.
A través de Facebook
Podéis seguir todas las actualizaciones de todos mis blogs en esta página de facebook. En la barra lateral, generalmente bajo la caja de seguidores en blogger, hay una opción con varios apartados de facebook para que le deis a Me gusta, compartir... Además, en todas las entradas hay opción de darle al Me gusta.
A través de Twitter:
Podéis seguirme en twitter, porque en mi cuenta aparecen todas las entradas que publico en todos mis blogs, aparte de lo que estoy leyendo, artículos interesantes que encuentro por la red...
A través de Networked blogs:
No es una plataforma muy usada, aunque es sencillita y te puedes registrar desde facebook. Si pulsáis en este link llegaréis a la página del blog. También tenéis el gadget en la parte de abajo de la barra lateral.
http://www.networkedblogs.com/blog/escriboleeo
Estos son todos los métodos que se me ocurren, por el momento. Estoy en pleno proceso de creación de un método mejor, pero como mi tiempo es de lo más limitado no sé para cuándo estará...
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jueves, 24 de diciembre de 2015

La guitarra de hueso (guitarra, huesos, gotas, electrizante)

Os debía este relato, creado a partir de las palabras que dieron en Vuestras consignas, mi relato Judith, María O. D. y Elisa, desde noviembre. Pero es que, entre el viaje a Roma y el lanzamiento de Amigos o algo más, no había tenido tiempo de hacerlo. Las palabras eran guitarra, huesos, gotas y electrizante y ha salido un relato nada navideño, pero que me apetece compartir con vosotros hoy. Ahí va:

La guitarra de hueso
Quería hacer una música única y electrizante. Por desgracia, como músico no era gran cosa, así que tuvo que hacer un pacto con el diablo. En cuanto firmó el contrato con unas gotas de su sangre, le entregaron una guitarra hecha de huesos que le confería una habilidad extraordinaria. Pero no pudo disfrutar de su nuevo juguete durante mucho tiempo: el instrumento pronto llamó la atención de las autoridades. 
Un sencillo análisis de adn relacionó los huesos de los que se componía la macabra guitarra con los cadáveres mutilados de los estudiantes del conservatorio que habían sido encontrados el mismo día en que hizo su pacto, y no tenía más coartada que el diablo. No costó que le declararan culpable y pasó el resto de sus días en la cárcel, sin que le permitieran volver a tocar una sola nota. 
Cuando murió, sin embargo, le entregaron de nuevo su guitarra y le obligaron a cumplir su sueño. La tortura de su alma daba a su música una cualidad única y electrizante. Por desgracia, solo podían escucharla los demonios y los condenados.
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Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
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martes, 22 de diciembre de 2015

Cómo fue la presentación de Amigos o algo más

Como todos sabéis, este jueves fue la presentación de Amigos o algo más en el centro Juvenil El sitio de mi recreo (el mismo sitio donde presenté Eladil) y, como esperaba, fue estupendo y lo pasé genial.
Llegamos muy pronto, después de una sesión de fotos (ya las iréis viendo), y preparamos todo. Estaba listo casi una hora antes de empezar, de modo que avisé por twitter por si alguien llegaba pronto, porque hacía demasiado frío para esperar en la calle. Aproveché para colocar los cartelitos y para donar algunos ejemplares al centro.
Luego empezó a llegar gente y, como todos los "al final no puedo" me los habían comunicado esa misma mañana y facebook no troleó a la gente mandándola a la otra punta de Madrid, pudimos empezar a la hora. Por cierto, fue un récord de asistencia con respecto a anteriores presentaciones ^^. Eso sí, las fotos son un desastre. Esta vez mi madre sí que tenía la cámara, pero se le da aún peor que a mí lo de tirar fotos.
La verdad es que me lo pasé pipa y me pusieron en algunos aprietos. Se habló de un montón de cosas: de la novela y sus personajes, de todo el proceso que hemos seguido hasta que lo hemos sacado (ha sido largo y lento), de la relación con Sergio, mi editor... También lancé un reto a todos los presentes y os lo lanzo también a vosotros: habrá dos libros más, protagonizados por los amigos de Leo (Charles y David). El próximo libro será de Charles, y su novia sale en Amigos o algo más. Hasta el momento NADIE ha averiguado quién es. Así que, por favor, decidme cuáles son vuestras apuestas cuando os hayáis acabado esta novela. A ver si alguien lo adivina ^^.
Finalmente llegó la temida firma mientras los asistentes picaban algo (tanto el editor como yo habíamos traído cosillas para que nadie se quedara sin hambre). No se me da bien eso de firmar... por suerte tengo mis sellitos de goma milán para compensar. Y todavía estaba firmando cuando nos dio la hora de desmontar y marcharse. Aunque no nos fuimos muy lejos: nos quedamos a la puerta bastante rato, charlando, a pesar de que al día siguiente había que madrugar. Pero es que, cuando uno está a gusto, el tiempo pasa volando.
Vamos, que me lo pasé muy bien y se me hizo super corto. No me va mucho lo de hacer presentaciones para mis libros, ya lo sabéis (demasiado lío y estrés), pero la verdad es que hay que reconocer que luego me lo paso pipa, tanto durante como después.
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lunes, 21 de diciembre de 2015

Felices fiestas


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miércoles, 16 de diciembre de 2015

¡Lee gratis el primer capítulo de Amigos o algo más!

Tienes el enlace aquí. Por cierto, ¡mañana es la presentación! Os recuerdo todos los datos:
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jueves, 10 de diciembre de 2015

Off topic: Crónica de mi inspirador viaje a Roma. Días 4 y 5

Después del día 1, que tuve libre, del día 2 en Pompeya, Nápoles y Capri y del día 3 en Vaticano y con la visita panorámica de Roma, tenía claro que no me iba a dar tiempo a verlo todo. ¡Qué arrepentimiento no haber contratado el día extra! Me hice una lista de sitios que quería visitar, las direcciones y los precios. Al final la dichosa lista no sirvió de nada, porque solo con el primer ítem me tiré hasta las 4 y solo pude visitar una cosilla más, pero qué le vamos a hacer: ya volveré para ver el resto.
No tenía que madrugar, pero me despertó el sonido de mis compañeros yéndose a Florencia (¿he dicho ya lo ruidoso que era el hotel? lo de la cortina ya era malo, pero los ruidos... qué horror). Así que desayuné prontito y cogí el autobús a Plaza Venecia. Lo primero que hice fue mirar una auténtica ínsula romana, que estaba al lado de la tarta de merengue pero que se me había pasado por alto el primer día. Para los que no sepáis qué eran las ínsulas, os diré que era donde vivían los menos adinerados: como edificios de apartamentos, con negocios debajo y un patio interior. César era propietario de una y vivió en ella, así que ver los restos (que en algún momento se reconvirtieron en iglesia) fue genial. Al lado de la ínsula había unas largas escaleras que conducían a una iglesia y, anticipando unas vistas geniales, las subí. Lo eran, y el interior de la iglesia resultó ser una joyita también ^^.
Estuve un rato por allí y me fui al Coliseo por otro camino, tras lo cual me metí dentro (entrada reducida por ser menor de 25, una grata sorpresa).
Con la entrada al Coliseo también podías entrar al Palatino y al Foro Romano, así que allá que fui. El palacio, lo primero que visité, está sobre la colina sagrada porque allí se fundó Roma y tuvo que ser impresionante en sus tiempos. Por supuesto, me metí en el museo, lleno de datos curiosos sobre la colina, esculturas, mosaicos... Además, al estar tan alto, las vistas también son espectaculares y ahí es donde me comí mi bocata y mis fresas.
Luego me fui al foro romano y solo puedo decir "guau". Es impresionante pasear por esas calles, de verdad. Y, entre unas cosas y otras, me dieron las cuatro de la tarde. Mis pies ya estaban hechos polvo, pero quería seguir por Roma. Como era tarde para entrar en museos (me iban a cerrar en cuanto me metiera) me dirigí a la otra punta de la zona histórica para visitar villa Borghese.
Villa Borghese es una villa de nobles que fue comprada por el rey y ahora es parque público repleto de esculturas y fuentes. Reconozco que fui porque sabía que había cosas de Egipto, pero en el trocito de parque que mis pies destrozados me permitieron recorrer no había nada de eso. Aun así, fue un atardecer precioso y había cosas interesantes. Luego fui hacia Termini y también encontré unas cuantas joyas, como la fuente de Moisés, la basílica de santa María de los ángeles y los mártires, o las termas.
Finalmente me fui al hotel y cené galletas con los pies en alto: habían llegado al punto de agonía. Pero eso no evitó que al día siguiente, el último, madrugara para volver a partearme el máximo de la ciudad posible. 
Nuevamente encontré algo interesante en Plaza Venecia: el sitio donde poetas, oradores... leían sus obras para pedir opinión. Luego caminé hacia el Panteón por una calle que no conocía y encontré edificios extraordinarios antes de llegar. ¿He dicho ya lo mucho que me encanta el Panteón? Es impresionante.
Después caminé hasta unas excavaciones de templos. Como no saben de qué eran, los llaman A, B, C y D. De vuelta al Panteón me topé con otro obelisco sobre un elefante, luego pasé por la iglesia de al lado de la Fontana di Trevi, vi el palacio Barberini (por fuera) y algunas joyitas más.
Finalmente, caminé hasta la Porta Pía, con la antigua muralla romana al lado.
Después volví al hotel, pero era muy pronto y había cerca un antiguo mausoleo y un puente romano, enfrente de los cuales almorcé.
Luego esperé a que me recogieran y fue una odisea. La otra persona a la que había que recoger llegó tarde, luego nos encontramos en un gran atasco y llegué al aeropuerto con poca antelación. Me tuve que pegar una carrera, solo para encontrarme con que el avión iba con retraso y, al embarcar, me tocó delante a una niña que se tiró llorando TODO el viaje. Así que llegué a Madrid muy arrepentida de no cogerme el día extra y con un gran dolor de cabeza, pero con muy buenos recuerdos y más de 800 fotos en la cámara ^^.
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martes, 8 de diciembre de 2015

Off topic. Crónica de mi inspirador viaje a Roma. Día 3: Vaticano y Roma barroca.

Tras mi primera incursión en Roma y la visita a Pompeya, Nápoles y Capri, el día 3 empezó con un madrugón no tan horrible como los días anteriores: a las 6:45, para estar en el comedor a las 7, desayunar rápido (uf, había chocolate caliente y ricos dulces) y salir a las 7.20. Esta vez, empezamos con una panorámica de Roma en autobús, donde recorrimos los monumentos más importantes mientras nos explicaban muchas cosas interesantes. De esto no hay fotos: como comprenderéis, antes de tirar una me gusta mirar con calma los edificios (y fantasear un poco), algo casi imposible en un autobús, por no hablar de que tirar una foto en movimiento a través del cristal con mis nulas habilidades con la cámara es una invitación al desastre.
Después del tour nos llevaron al Vaticano, donde entramos a la parte de los museos. Lo primero que vimos fue los recuerdos de fútbol del Papa, que los tiene en una vitrina bien visibles, y luego fuimos a un parque que normalmente está cerrado, pero que, como están reformando el que suele estar abierto con las fotos de la Capilla Sixtina (no se puede hablar dentro, así que los guías lo explican enseñando los paneles) pudimos ver bien. La verdad, es un sitio espectacular...
Hay más de 9 km de museos de todo tipo, de los que no pudimos ver más que un cachito. Me he prometido a mí misma que, cuando vuelva, me los patearé de arriba a abajo, en especial el de arte egipcio, al que ni siquiera nos asomamos. A donde sí nos asomamos fue al de escultura, donde pude ver obras maravillosas, entre ellas el Laoconte. Aunque todo era impresionante, ¡hasta los suelos!
También vimos tapices, pinturas y hasta una sala de mapas de Italia, gigantescos y de lo más precisos.
Luego visitamos la Capilla Sixtina, en la que no se pueden hacer fotos. Es espectacular, y ahora que la han restaurado se aprecian unos colores preciosos. Después fuimos a la Basílica de San Pedro y sí que pudimos entrar y hacer fotos. Decir gigantesca es decir poco, aunque las proporciones son tan perfectas que no se aprecia al principio. Pero tiene las mediciones de todas las catedrales del mundo en el suelo y no hay ni una que se acerque a superarla en tamaño. Además, todo está hecho con materiales imperecederos, pues se concibió para ser eterna. Dentro pudimos observar La Piedad, una de las esculturas más bonitas que he visto nunca, además de la estatua de San Pedro Apóstol (dicen que concede deseos si le tocas el pie), una espectacular escultura barroca y muchas otras cosas: mosaicos, estatuas...
Ya fuera, observamos a la guardia suiza y pudimos ver en primicia el Belén y el árbol de Navidad, que se estrenaban ese día. Luego nos dejaron libre, en una tienda oficial del Vaticano. Me sorprendió encontrar que vendían varitas mágicas de Harry Potter y dagas de Assasin's Creed. Lo más gracioso es que nos repitieron varias veces que cualquier cosa que compráramos allí podía ser bendecida sin coste adicional (¿...? ¿varitas de Harry Potter bendecidas? ¿en serio?).
Yo solo me compré un calendario de la basílica (necesitaba un calendario y estaba bien de precio) y nos fuimos a comer. De primero, pasta, de segundo, pollo asado, de postre, helado de limón y fresa (artesanal parecía... de ahí a que lo fuera...). Después, nos volvimos a meter en el autobús y, tras otro pequeño tour, nos llevaron a la fontana di Trevi. Increíble, algo tan grande en calles tan estrechas. Por supuesto, tiré dos monedas: una para volver, otra para enamorarme. Solo por si acaso ^^. Y me invitaron a un delicioso helado de chocolate que comí frente a esa espectacular obra.
Poco después visitamos una galería y al salir una paloma me cagó en la cara (que no se diga que no lo cuento todo). Dicen los italianos que es símbolo de buena suerte, así que me lo tomé con filosofía: quizás era la señal de que mis deseos a la fontana se cumplirían XD.
Nos salimos de la ruta clásica para ver edificios gubernamentales (¿he dicho ya que todos los edificios importantes tienen obeliscos, columnas... reales enfrente?) y acabamos en el Panteón. No muestro fotos porque de noche no era muy buena la iluminación y más adelante volví de día y tiré fotos mejores. De momento solo anticipo que... guau. Es increíble que se construyera hace 2000 años. Y además había un cantante de ópera cantando enfrente: parece ser que solo se concede licencia para actuar frente al Panteón a músicos con mucho caché, y con ese hombre aluciné de lo bien que lo hacía, así que debe de ser verdad.
Finalizamos en una famosa plaza y nos dieron la opción de volver al hotel o quedarnos allí. Yo me quedé, claro, y acompañada de otro excursionista me dirigí hacia el Ara Pacis, metiéndome en todas las iglesias que encontraba a mi paso. Finalmente llegamos al museo donde estaba el Ara Pacis y no pudimos entrar porque eran las 6:27 y cerraban a las 6:30 ;(. Al menos pude ver el exterior a través del cristal, pero la foto es horrible y no la comparto. Eso no me desanimó y decidí que volvíamos al autobús andando. Me gustaría recalcar que Termini estaba en la otra punta del mapa, pero eso eran minucias: asi veíamos más cosas de la ciudad. Y nos topamos con la Plaza de España, que estaba bloqueada, así que no pudimos subir las escaleras. Allí nos liaron y el chico me regaló una rosa, tras lo cual nos fuimos de nuevo en busca de Termini y, tras perdernos un poquito y pasar a por la cena a un supermercado (ensalada para llevar), llegamos a la estación y dimos por finalizada la excursión. 
Y me despedí, porque ellos seguían hacia Florencia, pero yo me quedaba en Roma, solita. Pero eso lo dejo para la próxima entrada...
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lunes, 7 de diciembre de 2015

Presentación de Amigos o algo más en Madrid

Interrumpo la larga crónica de mi viaje a Roma para anunciar que el próximo jueves 17 de diciembre, a las 19.30, presentaré Amigos o algo más en el Centro Juvenil El sitio de mi recreo. Está en la línea 1, a muy pocos minutos del centro, así que espero que todos los madrileños (o de otras provincias, aunque está más complicado) que queráis pasar un buen rato os animéis a venir ^^.
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domingo, 6 de diciembre de 2015

Off topic. Crónica de mi inspirador viaje a Roma: día 2 (Pompeya, Nápoles y Capri)

Agotada por el día anterior, casi ni me importó que el hotel fuera ruidoso y que una de las ventanas de mi habitación careciera de cortinas y diera directa a una farola. Esta vez tocaba levantarse pronto y afortunadamente puse la alarma del móvil, porque el teléfono de la habitación tampoco sonaba. A esas horas todavía no había desayuno, así que nos dieron una bolsita por si nos daba hambre y nos metimos en el autobús. 
Eran tres horas de camino y la mayor parte me las pasé durmiendo, salvo en la última tanda, porque estaba amaneciendo y me apetecía ver el paisaje. Cuando al fin llegamos a Pompeya ya era de día y nos dieron un desayuno rápido en el restaurante de un hotel antes de entrar en la ciudad.
Ya desde el inicio me impresionó muchísimo. Como estuvo enterrada bajo 7 metros de ceniza, se ha conservado muy bien.
Lo bueno de ir en pleno invierno, fuera de fechas señaladas como puentes y vacaciones de Navidad, es que estaba muy despejado de turistas y podíamos apreciarlo todo sin gente por medio ^^. Es una circunstancia afortunada que me ahorró muchas colas a lo largo de todo el viaje...
Lo primero que visitamos fue un teatro, que estaba genial.
Luego visitamos una de las calles principales. Tenían rocas altas en medio que eran como pasos de peatones, porque para limpiar las calles las inundaban y así podían pasar sin mojarse las sandalias. También nos mostraron puestos de comida rápida (sí, tenían comida rápida) y panaderías. La mayoría de los demás negocios no tienen mucha idea de qué son, porque no se conservan pistas arqueológicas que nos digan qué se vendía en ellos. También vimos una de las casas de los ricos, con su magnífico patio.
Ya veis, por las fotos, que lo único que faltan son los techos, que se quemaron por el calor generado por el volcán. Luego llegamos a las termas y mi nivel de alucine se incrementó todavía más. Se conservan hasta parte de los frescos originales. Vimos la sala de masajes, la parte caliente y la parte fría...
Pero, sin duda, la visita más curiosa fue el prostíbulo. Lo llaman lupanar porque las mujeres se ponían a aullar en el balcón para atraer a los clientes. El interior tenía pinturas con varias posturas que hacían de carta de servicios: así, los extranjeros que llegaban no lo tenían difícil para decir qué querían. Y las camas eran de piedra, para que se fueran rápido.
Luego volvimos a la calle y vimos fuentes, más casas y las señales que indicaban cómo llegar al prostíbulo: más explícito imposible.
Y llegamos a la zona principal, que es de lo más impresionante. Había una fábrica de tejidos, templos... En una de las zonas que mejor estaban tenían almacenados restos arqueológicos, incluidos algunos vaciados de molde que muestran a los habitantes de Pompeya en el momento de su muerte. Escalofriante.
Después, lamentablemente, tuvimos que abandonar Pompeya (yo me hubiera quedado ahí todo el día y hubiera visitado todo lo que nos quedó por ver, pero bueno, el programa incluía más cosas) y nos dirigimos a Nápoles. Estaba lleno de andamios y apenas nos dieron tiempo libre, pero aun así me dio oportunidad de ver la plaza, una preciosa galería, el castillo de los Borbones... Además de comerme un postre típico, calentito y delicioso (no debí hacerlo, pagué las consecuencias en el ferry).
Al poco estábamos embarcados rumbo a Capri. Señor mareo que me pillé, por suerte llegamos a puerto antes de que el contenido de mi estómago escapara... La isla no tiene más interés que el ser preciosa y que se ha convertido en el paraíso de los ricos. Por suerte, no es verano y estaba muy tranquilito. Subimos en minibus a un precioso restaurante y comimos arroz a la marinera, calamares fritos y tarta de chocolate (yo tenía el estómago hecho polvo y apenas probé bocado, pero estaba rico). Luego nos dejaron tiempo libre y fuimos a un parque con unas vistas preciosas, tras lo cual volvimos a bajar en un tren que iba por una cuesta tan empinada que parecía una montaña rusa.
Después de Capri, volvimos a embarcar (precioso atardecer: parecía que nos movíamos por un paisaje de nieve rosada y a ratos no se distinguía el mar del cielo, dando una sensación de lo más onírica) rumbo a Nápoles, donde cogimos el autobús. Como era de noche y no se veía nada volví a dormirme hasta que llegamos a Roma, donde cenamos una rica pizza. Al llegar al hotel ¡sorpresa! no había wifi. Problema que, el día que me fui, aún no se había solucionado. Así que tuve que llamar a casa para saber si había aprobado el teórico de conducir (afortunadamente sí) antes de dormirme, una vez más tan agotada que ni noté la luz de la farola en toda la cara ni los ruidos del hotel.
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sábado, 5 de diciembre de 2015

Off topic Crónica de mi inspirador viaje a Roma: Día 1.

Muchos me estáis pidiendo que os cuente cositas sobre mi viaje a Roma y, dado que ha sido de lo más inspirador y creo que saldrá alguna novela ambientada en esa maravillosa ciudad (probablemente también en Pompeya), supongo que este es el mejor sitio para compartir la experiencia. Así, si esas novelas se escriben y se publican, podréis ver en qué se han basado.
Antes de empezar con la crónica en sí, deberíais saber algunas cosas:
  1. Es uno de mis tres viajes soñados: Roma, Escocia y Japón.
  2. Eran las primeras vacaciones de más de tres días que cogía en alrededor de 15 años. En esos 15 años solo me he ido los tres últimos, solo por un par de noches, a Salamanca, Alicante y Granada, respectivamente.
  3. Es la primera vez que salgo al extranjero (Portugal no cuenta, y tampoco es que allí estuviera mucho tiempo... por no hablar de que casi ni me acuerdo).
Teniendo todo esto en cuenta, a algunos les sorprenderá que tomara la decisión de hacer este viaje SOLA. Lo hice en parte porque es complicado coordinarse, pero en parte porque quería que la experiencia fuera solo para mí y porque de ese modo salía del todo de mi zona de confort, lo que siempre es un estímulo para la mente.
Aun así, no fui del todo a la aventura. Contraté un buen seguro de viaje y estaba dentro de un tour con excursiones dos de los días, de modo que si pasaba algo no me quedaba completamente desamparada. Salió carísimo (más de un sueldo) pero me motivó mucho que una de las excursiones fuera a Pompeya, para qué engañarnos. Además, si me llego a ir a la aventura a mi madre le da un patatús ^^.
Pero empecemos con la crónica: me levanté a las 4.30 de la madrugada y, afortunadamente, mi padre accedió a llevarme al aeropuerto, porque los taxis son carísimos. Pasé los controles de seguridad en muy poquito tiempo (me tuvieron que cachear, pero todo bien) y me tocó quedarme leyendo hasta las 7 que salía el vuelo. A las 9 y pico ya estaba en Roma y esperé en el mostrador al resto de personas del tour que llegaban a la misma hora (ellos tenían un paquete que incluía más ciudades, así que solo coincidimos los días 2 y 3 en las excursiones) para que nos llevaran a nuestros respectivos hoteles. A eso de las 12 me dejaron en el hotel, dejé la maleta en mi habitación y, tras pedir a la guía que me aconsejara dónde ir y asegurarme de que tenía libre hasta las 8, cogí un autobús y me fui, en solitario, al centro histórico de Roma.
El autobús me dejó sin incidentes (aunque, y esto no es una leyenda urbana ni un tópico, los romanos están locos y conducen fatal) en Plaza Venecia y lo primero que hice fue subirme al sitio más alto que encontré: el monumento al soldado desconocido, también conocido como la tarta de merengue. Al margen de que es un pegote que no pinta nada con la ciudad alrededor, me parece un edificio bonito. Ahí van un par de fotos, una del edificio y otra de las vistas del mirador (el interior eran todo banderas y símbolos militares, no lo bastante interesantes para tirarles foto):
Mi siguiente parada estaba justo al lado: la columna trajana y las ruinas de la Roma antigua. Es una zona peatonal y había un escenario donde estaba tocando un grupo y puestos de distintos ecologistas que más adelante se iban a manifestar (ya llegaré a eso). Por supuesto, di una amplia vuelta a TODO y tiré como mil fotos, pero no es plan de enseñarlas todas (total del viaje: 850... con eso lo digo todo). Ahí van un par:
Tardé mucho más de una hora en recorrer este cachito: estaba alucinando. Mi imaginación se disparó, casi podía ver los edificios tal y como eran hace 2000 años... Incluso me senté un rato a fantasear (¡los bancos eran columnas rotas!). Pero decidí dejarlo por el momento e ir hacia el Coliseo. De camino, conocí a un par de ex-drogadictos que pedían firmas para luchar contra las drogas y charlé un rato con ellos sobre la ciudad (no les di dinero, eso sí).
Debo decir que el monumento insignia de Roma nunca me había llamado la atención, en fotos no parece gran cosa. Pero estar frente a él... impresiona. Le di un rodeo con la boca abierta, claro (aunque una de las partes está fatal), y me subí lo más alto posible para verlo bien.
Como ya era la hora de comer, me compré una cara e insípida pizza que me comí frente a esta maravilla antes de seguir con mi recorrido. Estaban los arcos, claro, y luego me metí en una larga cuesta arriba que llevaba a unos relieves de Jesucristo con la cruz y a una iglesia. La iglesia no era demasiado interesante, pero las vistas merecieron el esfuerzo.
Después rodeé el Palatino hasta llegar al Circo Máximo, el mayor estadio jamás creado. No queda mucho, pero podemos ver la extensión que tiene y resulta impresionante. Las vistas del Palatino desde ahí son muy bonitas también.
Un poco más allá conocí a un napolitano que decía ser arquitecto, tonteamos un poco y durante un rato me hizo de guía privado. Pero al rato quiso que le acompañara hacia nosédonde y me despedí de él. A partir de entonces callejeé un poco y encontré verdaderas joyitas.
Por desgracia, las fotos que tiré cuando oscureció no quedaron demasiado bien. Pero bueno, ahora toca la anécdota. Como estaba anocheciendo y no llevaba reloj (de haberlo llevado no me hubiera estresado tanto, porque allí a las 5 ya es casi de noche) decidí volver al hotel, porque tenía la reunión con la guía a las 8 de la tarde. Conseguí llegar hasta Plaza Venecia sin incidentes... para encontrar que el centro estaba cortado por manifestación y no había autobuses. Pregunté a los carabinieri en italospanglish y me recomendaron que fuera hasta Termini, que estaba a "10 minutos". 15 minutos después llegué a una mini parada de bus donde no estaba mi estación y llamé a la guía, desesperada. Resultó que iba bien, pero que a Termini hay mucho más de 10 minutos. Pero bueno, al final no hay mal que por bien no venga, porque vi algunos edificios interesantes antes de llegar al autobús y al hotel. 
La cena no fue muy allá: macarrones recalentados y algo duros, carne picada picante con patatas y macedonia, pero bueno. Aparte de la pizza, me había olvidado de comer nada por la impresión que me dio la ciudad y estaba famélica ^^. Me fui pronto a dormir, eso sí, porque al día siguiente tocaba levantarse a las 5 para ir... ¡a Pompeya! Pero eso lo contaré en la próxima entrada...
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