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martes, 5 de febrero de 2013

Regreso

Este relato lo hice para un concurso literario. Había que cubrir más páginas de las que acostumbro, no estaba muy inspirada y tenía tiempo libre, así que me dio por experimentar. Al final, salió algo más parecido a un esbozo de cortometraje que a un relato, porque le di un formato un tanto extraño. Evidentemente, no ganó, aunque a mí no me desagrada del todo (si me desagradara, no lo habría mandado). El nudo es un poco crepusculero, pero el desenlace me encanta. ¿Qué pensáis?

Regreso
Te he echado de menos. Ha tenido que pasar mucho tiempo, el dolor no me permitía regresar. Incluso ahora siento que no podré soportarlo. Los recuerdos son demasiado intensos, y el tiempo no cura las heridas. Lo que pudo haber sido me atormenta tanto como lo que fue. Todo iba a ser perfecto, la boda se celebraría pronto y yo era la muchacha más afortunada del lugar… hasta que apareció ella.

La mujer bajó del carruaje ante las miradas asombradas de gran parte del pueblo. Nadie había esperado que la invitada del alcalde, su sobrina Innocence, fuera tan divina. Un aura de hermosura la rodeaba, hasta el punto que nadie podría haber imaginado que detrás de esa fachada se escondía un verdadero demonio.
Phoebe y Daniel también se pararon a mirar cuando pasaron delante de la aglomeración de camino a sus respectivas casas. Innocence se fijó en él nada más poner un pie en tierra y en ese momento decidió tenerle.
Había algo en ella que no gustaba a Phoebe, aunque en esos momentos no sabía decir qué. Una intuición, quizás, o el escalofrío que sentía cada vez que estaba cerca. No eres más que una pequeña molestia insignificante, sentía que le transmitía con la mirada cada vez que se cruzaban. No obstante, tenía que callarse porque todos sus intentos de hacer notar que había algo perturbador en Innocence sólo servían para que la gente la mirara con lástima y creyeran que eran simples celos.
Poco a poco empezó a ver los cambios operándose en Daniel. Estaba distraído, no paraba de hablar de ella con absoluta admiración. No ayudaba en nada que él fuera vecino del alcalde y le invitaran a casa de éste casi a diario. Finalmente, Phoebe intentó intervenir, pero su prometido se enfadó tanto por sus sospechas que rompió el compromiso.
John, el mejor amigo de Daniel, se compadeció de ella e intentó razonar con el joven, pero ya era tarde. Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo pasaba, pero cuando la mujer se dio cuenta del peligro le encandiló a él también, así que perdió a su único aliado.
Phoebe apenas volvió a verle en las semanas siguientes y, cuando lo hacía, estaba con Innocence y la miraba como si no estuviera del todo presente. La gente comenzó a tratar a la joven de forma diferente cuando vieron que los afectos de Daniel estaban en otra parte y, harta de la situación, se encerró en sí misma y empezó a quedarse en casa, saliendo sólo para lo imprescindible.
Un día que no le quedó más remedio que ir en busca de provisiones tuvo la suerte de encontrar a Daniel caminando solo y, cuando la vio, pareció volver a ser él mismo. Sin embargo, en cuanto Innocence se acercó volvió a cambiar.
En ese momento, mis sospechas de que había algo raro en la forma que te había conquistado se vieron confirmadas… Decidí enfrentarme a ti, intentar comprender.

Phoebe acudió esa noche a casa de Daniel a hurtadillas y sin carabina. Él no estaba en casa, pero su adversaria se dio cuenta de que estaba allí. Se le acercó sigilosamente por la espalda y la golpeó tan fuerte que cayó inconsciente de inmediato.
Cuando despertó, Innocence estaba aferrada al cuello de Daniel, succionando su sangre. Creyendo que era una escena de pesadilla, dejó escapar un sollozo casi inaudible. Pero ella lo oyó y volvió hacia Phoebe su hermoso rostro, ahora deformado por el odio y la sed de sangre. Sus ojos eran casi hipnóticos, de un rojo tan intenso como la sangre que resbalaba por su barbilla y por el cuello de Daniel, que miraba la escena como perdido. Entonces soltó lentamente su presa, y comenzó a acercarse.
-Él no será completamente mío hasta que desaparezcas. Por alguna razón, su amor por ti es capaz de reducir los efectos de la compulsión cuando estás cerca. No voy a permitirlo.
En ese momento Daniel volvió en sí, pero su leve protesta hizo que la vampiresa volviera a poner su atención en él, haciendo que volviera a su estado de hipnotismo. Aprovechando la distracción Phoebe echó a correr, pero no era lo bastante rápida. Con un movimiento imposible de captar a simple vista la lanzó al suelo y comenzó a acercarse lentamente, disfrutando del miedo de la joven. Lo último que vio antes de perder la conciencia de nuevo fue a Daniel abalanzándose contra Innocence con una mueca de desesperación en la cara.

Recuperé la conciencia en ese lugar apenas iluminado por la débil llama de una antorcha. A pesar del dolor que sentía, hice amago de enfocar la vista para ver mejor dónde me encontraba y pude verte en el rincón más alejado, encogido sobre ti mismo. Había empezado a levantarme cuando oí tu voz, apenas un susurro distorsionado por el dolor.

-No te acerques.
Phoebe no le hizo caso hasta que él alzó la vista y vio sus ojos, rojos y amenazadores.
-No te acerques o te mataré. No puedo controlarme. Me ha convertido en un monstruo. Su intención era hacerlo tarde o temprano, pero mi resistencia ha acelerado las cosas. Supliqué que no te matara. Nunca pensé que lograría librarme de su hechizo, pero no podía dejar que murieras. Ella rió, nos trajo aquí y dijo que mi castigo por rebelarme sería matarte yo, que después seré su mascota durante el resto de mi existencia. No sé qué me hizo, pero desde que desperté lo único que deseo es saciarme de tu sangre. Tu olor me enloquece, duele, así que no te acerques.
-Esto no puede estar pasando.
-No, no debería estar pasando. ¡Si te hubiera hecho caso! Creía que los celos por una mujer tan perfecta, tan santa, te cegaban. Rompí nuestro compromiso con la intención de hacerte reflexionar un par de días, de que cambiaras tu actitud. Pero en cuanto se supo ella me atrapó con su hechizo y empezó la pesadilla. Mi cuerpo no me obedecía y cuando recuperaba el control ella me obligaba a actuar como si no pasara nada, porque si no te mataría. Se alimentaba de mi sangre continuamente, porque de noche todos se quedan encerrados en sus casas, donde están a salvo, y no podía salir de casa hasta que el sol empezaba a ponerse y las sombras eran lo bastante largas como para protegerla. ¡Si te hubiera hecho caso! Te quiero tanto… y ahora soy como ella.
-No eres como ella. Podrías matarme y no lo haces. Eso significa algo.
-Ahora no lo hago. Pero la sed crece, se expande. Ya ni siquiera puedo pensar con claridad. Te voy a matar tarde o temprano, a no ser que huyamos, y ya lo he intentado todo.
-Tiene que haber un modo de salir.
-La puerta pesa tanto que tres hombres tendrían problemas para arrastrarla. Ella dice que con la fuerza completa de un vampiro es suficiente para arrastrarla. Pero yo estoy débil.
-Entonces, tarde o temprano vendrá a sacarte. No querrá dejarte aquí encerrado.
-No lo entiendes, Phoebe. Ella no vendrá, porque yo podré salir fácilmente cuando beba tu sangre.

Quedé en silencio, aterrada. Podía ver el cambio que se estaba operando en ti, tu autocontrol esfumándose a cada segundo que pasaba. No iba a salir viva de esa cámara. Aun en el supuesto de que lograras controlarte, no había ni comida ni agua, y estaba débil, me sentía enferma. La certeza de la muerte me debilitó aun más en un principio, pero luego me dio fuerzas.

-Entonces bebe mi sangre –dijo Phoebe susurrando. Daniel la miró horrorizado mientras ella empezaba a acercarse a él. –Escúchame, Daniel, incluso si no lo haces yo moriré de inanición o por pura debilidad en poco tiempo.
-No sabes lo que dices.
-Sé lo que digo. No la dejaré ganar. Nadie ha dicho que yo tenga que morir para que puedas abrir esa puerta –Phoebe ya estaba tan cerca que podía tocarle. Daniel la acercó aun más y la apretó contra sí, aspirando su olor.
-Si empiezo no podré parar. Te mataré
-Eso no lo sabemos. En cualquier caso, es nuestra mayor posibilidad –Phoebe le miró a los ojos, que empezaban a nublarse por el ansia de sangre. Le besó tiernamente y añadió –: Si yo no sobreviviera, quiero que al menos tú escapes y me vengues. Avisa a los lugareños.
Finalmente, Daniel se rindió y clavó sus afilados colmillos en el cuello de Phoebe. Notaba su fuerza incrementarse con cada trago, pero incluso cuando se supo capaz de arrastrar la puerta no podía parar. La estaba matando.
El débil susurro de Phoebe le devolvió a la realidad y apartó la boca de su cuello, tras lo cual hizo lo posible por interrumpir la hemorragia. Ella vivía, pero apenas tenía fuerzas para mantenerse despierta. Daniel la abrazó hasta que se recuperó lo suficiente, porque necesitaba que pudiera correr si Innocence intentaba detenerlos. La ayudó a ponerse de pie y logró arrastrar la puerta con un gran esfuerzo.
Según avanzaba, sostenida por Daniel, Phoebe se percató de que debían estar en alguno de los mausoleos del cementerio. Un grito procedente del lugar por el que habían venido les hizo acelerar, y al fin llegaron a la puerta principal. Daniel la abrió de golpe, pero de inmediato tuvo que apartarse. El sol inundó la estancia y él tuvo que refugiarse en un rincón oscuro, quemado y dolorido.
-Vete
-No te dejaré aquí.
-No serviría de nada que te quedaras. Intenta llegar al pueblo antes del atardecer y pide ayuda.
Phoebe vaciló unos momentos más pero, sabiendo que la supervivencia de ambos estaba en su manos, se marchó en dirección al pueblo medio arrastrándose. Antes de alejarse lo suficiente, pudo escuchar a Innocence golpeando a Daniel.

No sé de dónde saqué fuerzas para llegar. Lo único que sabía era que estabas allí, desprotegido y a solas con Innocence, que empezaba a oscurecer y que si no llegaba al pueblo antes de que llegara la noche ella saldría en mi busca. Y entonces nadie podría protegerme.

El sol empezaba a ocultarse cuando la turba de lugareños llegó al mausoleo con antorchas en las manos. Phoebe les indicaba el camino. A pesar de su debilidad, quería proteger a Daniel de la furia de los hombres en caso de que descubrieran lo que ella le había hecho.
Encontraron a Innocence en la misma cámara de la que habían escapado, torturando con saña a Daniel. Sus ojos rojos y su diabólica expresión dieron a los hombres razones suficientes para confirmar la increíble historia de Phoebe. Todos a una se lanzaron contra ella y, aunque varios murieron intentando reducirla, finalmente lograron reducirla a cenizas con sus antorchas.
Por suerte, el sol ya se había puesto cuando sacaron a Daniel de allí. El doctor no podía entender cómo seguía vivo con semejantes heridas, pero no sospechó nada.
En algún momento del viaje de vuelta, Phoebe se desplomó. Tardó varios días en recuperar completamente las fuerzas, pero en ningún momento dejó de visitar a Daniel. Había ideado un modo de llevar a hurtadillas sangre animal al enfermo que, aunque no hacía disminuía su sed, al menos le daba fuerzas, y logró que el cuarto estuviera siempre a oscuras diciendo que al enfermo le molestaba la luz.

Casi llegué a olvidar que todo había ocurrido. Nunca perdiste el control, ni necesitaste tomar mi sangre, aunque había veces que me mirabas como un sediento que no puede beber el agua que tiene delante.

Varias semanas después, Phoebe abrazaba a Daniel, ahora su marido, mientras permanecían sentados en el porche al atardecer. Habían logrado ocultar que Daniel no podía salir de noche fingiendo que había cambiado su profesión a la de cazador, lo que le obligaba a estar fuera desde el amanecer hasta la noche. Inevitablemente, Daniel se distanció de John al negarse en redondo a dejar que éste le acompañara en sus salidas, pero no le dieron ningún motivo de sospecha.
-No sé cómo puedo soportar abrazarte de esta forma, Phoebe. Deseo tanto tu sangre. No puedo casi ni respirar cuando te tengo cerca. Temo que algún día te hagas un corte y yo no pueda evitar lanzarme contra ti.
-Sé que no lo harás. De todas formas apenas tienes fuerza sobrenatural, así que podría librarme llevado el caso –bromeó, besando su mejilla. Pero entonces vio de refilón algo entre las sombras. Su tensión puso en guardia a Daniel, que se giró rápidamente. John salió de entre las sombras.
-Eras tú. Sabía que había otro por los alrededores. Demasiados animales muertos, desangrados. Todo apuntaba ti, aunque no quisiera creerlo. Vuestra conversación me lo confirma.
Antes de poder decir nada, John se marchó. Phoebe insistió para que recogieran sus cosas y huyeran cuanto antes y, aunque Daniel se negaba a pensar que su mejor amigo fuera a traicionarle, acabó por ceder.

No fuimos lo bastante rápidos. Llegaron con antorchas en las manos y nos ataron de pies y manos. No tenías los ojos rojos, te controlabas demasiado, pero necesitaban confirmarlo. Y el sol era la mejor forma de hacerlo. Hice lo posible para librarme de ellos, pataleé, arañé, grité, pero nada fue suficiente. El sol salió y la luz se acercó lentamente a ti. Pude ver el miedo en tu cara, pero aun así me dijiste Te quiero en un último suspiro, antes de convertirte en cenizas.
El sol no me había hecho daño y todos pensaron que yo era tu víctima, me ofrecieron su hospitalidad y su simpatía. Pero les odiaba por no comprender, les maldije y me marché. Ahora he vuelto de nuevo. Pronto estaremos juntos, pero antes… Antes tengo algo que hacer.

Phoebe se limpió las lágrimas de sangre de los ojos y se dirigió a la primera casa. Sus víctimas, ahora ancianos, ni siquiera llegaron a despertar antes de acabar con ellos.

En mis viajes busqué información sobre Innocence y lo que era. Finalmente encontré a uno de ellos y logré engañarle para que me transformara antes de clavarle una estaca en el corazón.
Fue casa por casa, matando a todos los que habían participado en la matanza, fueran hombres o mujeres. Cuando acabó el trabajo, se dirigió a una última puerta.

Vampiros, nos llaman. Pero yo he matado a todos los que he encontrado, para evitar que arruinen las vidas de otros como nosotros. Ahora ya no quedan más en la zona, y ha llegado el momento. Hoy es el primer día de mi vida que mato a un ser humano. Nunca he podido perdonarles y se lo merecen. Hoy también será el último día de mi vida. Pronto estaremos juntos.  
A John sí que le despertó. Era ya un anciano, y casi falleció por el susto en ese mismo instante. Pero Phoebe no le dejó morir inmediatamente. Le arrastró por todas las habitaciones de la casa, donde dormían plácidamente sus hijos y nietos.
-Muere sabiendo que, por tu traición, antes de acabar la noche toda tu familia será lo que yo soy, lo que Daniel fue.
No escuchó sus súplicas, lo único que hizo fue mirarle con odio y partirle el cuello antes de salir de la casa sin cumplir su promesa. No tenía nada contra el resto, ya que no habían participado en la matanza.
El cielo empezaba a clarear, y se dirigió lentamente a la plaza del pueblo. Se colocó en el mismo punto en que Daniel había dicho sus últimas palabras y esperó.
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 Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

1 comentario:

  1. No me esperaba el cambio, me ha gustado :D un poco triste y lo único malo es lo acelerado de la historia, pero entiendo el porqué y la he disfrutado igual.
    Un besote!!!

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